¡No es tu final!

¡No es tu final!

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes -dice el Señor-. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11 (NTV)

Bethany Hamilton nació en Kauai. Sus padres eran surfistas y se mudaron de Estados Unidos a Hawai buscando oportunidades para seguir practicando este deporte. Le enseñaron a surfear desde que tenía 4 años. En febrero del 2000, terminó en primer lugar en el campeonato anual Haleiwa Menehune y de esa manera obtuvo un patrocinador, quien la iba a preparar para sus próximas competencias. Éste fue el motivo por el que dejó de seguir apoyando las actividades que realizaba su grupo en la iglesia, porque solo tenía tiempo para practicar.

El 31 de Octubre del 2003, Bethany fue a surfear con sus amigos. Alrededor de las 7:50 a.m., a unos 300 metros de la costa, estaba acostada en su tabla con su brazo izquierdo bajo el agua, cuando un tiburón tigre la atacó, arrancándoselo. Sangrando mucho, sus amigos la ayudaron a volver a la playa y llamaron al hospital más cercano para que enviara una ambulancia para socorrerla.

Aún con el trauma del incidente, ella estaba determinada a volver a surfear. Sólo 10 semanas después, volvió a entrenar. Su padre le hizo una tabla un poco más gruesa e incluyó un sujetador para ayudarla a no dejar el deporte que amaba. Después de aprender a nadar con un brazo, empezó a surfear nuevamente.

Ella fue cristiana desde que era niña; su fe en Dios la ayudó a recuperarse espiritualmente y a sobrellevar esta adversidad con mucha paz y optimismo. Aunque en determinados momentos no entendía cuál era el propósito de Dios para su vida, no dejó ni un solo momento de ser agradecida con Él. El 2005, viajó con la organización cristiana World Vision a ayudar a damnificados por un Tsunami, en Phucket, Tailandia. En aquella ocasión fue capaz de enseñarles a surfear a varios niños que sobrevivieron, devolviéndoles de alguna manera la alegría y la confianza para seguir adelante a pesar de lo sucedido. Desde ese momento empezó a inspirar a muchas personas que pasaron por situaciones semejantes a la de ella.

La actitud de ésta muchacha nos enseña que siempre debemos ser agradecidos con Dios por lo que Él nos da y lo que permite en nuestras vidas, porque cada prueba que enfrentamos nos deja una enseñanza y permite que nuestra fe crezca. Nada escapa del control de nuestro Creador, aún cuando nosotros tenemos otras prioridades y otras metas, Él siempre permanece fiel y a nuestro lado para ayudarnos cuando lo necesitamos.

Su determinación y persistencia, ayudaron a Bethany a alcanzar su sueño. ¿Cuál es el tuyo? ¿Qué te está impidiendo alcanzarlo? Enfócate en agradar a Dios en todo momento y en esforzarte por hacer realidad lo que más anhelas. En ningún momento te rindas, vuélvete a levantar todas las veces que caigas, porque tomado(a) de la mano de Dios, más el amor, la pasión y la dedicación que pongas en lo que deseas alcanzar, tienes la victoria asegurada y el cumplimiento de tus sueños.

Recuerda, ¡Todo es posible si uno cree!

FUENTE: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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