¿Quieres recuperar la esperanza?

¿Quieres recuperar la esperanza?

Todos tenemos hambre de algo. Algunos quieren comida, alimento para el correcto funcionamiento del  organismo. Otros simplemente tienen hambre de reconocimiento, en algunos casos de atención, y hasta de saciar la profunda necesidad de subir el autoestima y el concepto de sí mismo.

Es muy extraño que ciertos apetitos sean satisfechos y que la forma en la que el hambre se convierte en una necesidad que no podemos soportar, sean parte de nuestro diario vivir.

Pero hoy no me ocupa el hambre que solo satisface el cuerpo y lo mantiene en pie. Hoy me ocupa el hambre por ese algo que muchas veces dejamos guardado en un cajón y olvidamos por completo cuando llueve o cuando creemos que el mundo se nos viene encima. Es necesario tener claras nuestras prioridades y entender que así como nuestro cuerpo necesita el alimento como combustible para vivir, de la misma forma nuestro corazón necesita combustible. Y ese combustible es la esperanza. Sí, de ella quiero hablarte hoy.

En muchas ocasiones perdemos el norte en diferentes momentos de nuestras vidas, o simplemente nos acostumbramos a la rutina que vivimos y olvidamos por completo que el corazón necesita alimento tanto, o más de lo que lo necesitan nuestros órganos para trabajar. Te habrás preguntado algunas veces, ¿por qué me siento sin ganas de nada?,  ¿por qué esta sensación de vacío, si yo trabajo, tengo una familia, tengo salud?… preguntas como estas pueden aparecer como alarma, una alarma que te está anunciando la falta de esperanza.

Te preguntarás cómo conseguirla. A lo que quizá mi propia experiencia te pueda ayudar. Lo más importante es tomarte un momento para ir bien adentro de tu corazón y preguntarte qué es lo que te hace feliz, una vez ya tengas esa respuesta, lo que debes hacer es poner a trabajar tus ganas de salir adelante, de cambiar la monotonía.

Puedes experimentar con un deporte, quizá con un hobbie como leer, escribir, pintar, cocinar; el que mejor te haga sentir. Y lo que más te va a llenar de esperanza es hablar de Jesús, no apenarte de Aquel que dio la vida por ti en un madero sin prejuicios: mas hablar de lo hermoso que es su amor, porque así seamos los más bondadosos del planeta, pero si no tenemos amor, nada, absolutamente nada, podrá tener más valor que eso.

Y la esperanza es una pequeña hija del amor. El amor todo lo puede, todo lo cree, todo lo espera. Y la esperanza te ayuda a creer, a esperar.

Toma el tiempo, saca un rato en tu rutina diaria y dale espacio a la esperanza. Ya verás que tu vida podrá mejorar, tener un cambio de 180 grados y alcanzar un nivel nuevo, al que jamás pensaste posible llegar. Alimenta tu corazón con esperanza.

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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